
Estanterías colmadas de sorpresas
La colección de la Biblioteca Patrimonial Recoleta Dominica conserva una de las más diversas variedades de papeles decorados que por su antigüedad logra abarcar casi todos los tipos y estilos de papel que existen, desde los más rudimentarios hasta los de reconocidas facturas, lo cual nos habla de la importancia de las colecciones para sus propietarios "La Orden Dominica de Chile" y como estos consideraban que debía ser la decoración y calidad de sus libros (acompañada de una adecuada arquitectura), que alcanzó en toda época el más alto estándar que nada envidiaba al europeo.
El libro antes del papel decorado
En los primeros siglos de la imprenta y hasta el siglo XIX eran pocos los impresores que encuadernaban los volúmenes en el mismo taller. Así la tarea de darle una más duradera cubierta a los ejemplares recaía en el mismo cliente, dejando a merced de su gusto y capacidad adquisitiva la encuadernación que recibirían sus libros, muchas veces acorde a los colores de su propia biblioteca.
Papeles únicos o pintados a mano
De una belleza inigualable, los papeles únicos o papeles pintados a mano han sido por siglos la primera elección de innumerables artesanos del libro, desde los sencillos papeles al engrudo hasta los exóticos marmolados. Apreciándose la mano del encuadernador en búsqueda de la obra maestra e irrepetible: cantos pintados, papeles de la Occitania francesa, marmolados de España, Francia e Inglaterra; representando épocas tan distintas como el siglo XVI con sus rudimentarios papeles rayados y la era industrial de los papeles bruñidos.
Los papeles en serie
Por último, los papeles seriados representan dos grandes periodos de la historia del papel decorado, contraponiendo la sencillez del grabado en madera con la precisión de la imprenta rotativa, para algunos responsable absoluto de la desaparición de los papeles pintados a mano.
En definitiva, los papeles xilográficos italianos que abren esta exposición destacan por sus coloridos y geométricos patrones.